-El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás -replicó Ser Jorah-. A ellos no le importa que los grandes señores jueguen a su juego de tronos, mientras los dejen en paz. -Se encogió de hombros-. Pero nunca los dejan en paz.
George R. R. Martin - Juego de Tronos [Canción de Hielo y Fuego I] - 1996 [pag. 227]